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Tanatorio Sancho de Ávila

Nuevo Tanatorio de Sancho de Ávila, Barcelona

Arquitectura funeraria contemporánea integrada en la ciudad

El Nuevo Tanatorio de Sancho de Ávila, en Barcelona, replantea el modelo tradicional de equipamiento funerario para adaptarlo a las necesidades contemporáneas de la ciudad y de las familias. El proyecto se sitúa en el mismo emplazamiento donde en 1968 se inauguró el primer tanatorio de España, un edificio que introdujo el concepto de velatorio fuera del ámbito doméstico.

Más de medio siglo después, la intervención propone una nueva arquitectura funeraria, capaz de ofrecer espacios de despedida más abiertos, luminosos y conectados con el entorno urbano, sin perder el carácter de recogimiento propio de este tipo de equipamientos.

El proyecto se concibe como una pieza urbana capaz de equilibrar privacidad, serenidad y relación con la ciudad, transformando el tanatorio en un lugar más cercano y accesible.

Un proyecto condicionado por la complejidad del lugar

El solar presentaba una serie de condicionantes urbanos y técnicos que determinaron la estrategia del proyecto. Bajo la parcela se conservan las antiguas plantas subterráneas del edificio original y, además, el terreno está atravesado por una línea ferroviaria cubierta por una losa de protección.

A ello se suma la presencia de un aparcamiento público bajo rasante en el frente de la calle Zamora. Estas infraestructuras existentes obligaron a plantear una solución arquitectónica capaz de superponer diferentes capas de uso y resolver la implantación del nuevo edificio con precisión urbana.

El proyecto responde a esta complejidad mediante una organización clara del conjunto y una geometría que dialoga con la trama del barrio del Poblenou.

Dos edificios que organizan el conjunto

El complejo se estructura a partir de dos volúmenes principales: el edificio del tanatorio y el edificio de servicios. Ambos se disponen siguiendo la alineación urbana y se relacionan entre sí mediante un espacio intermedio que articula todo el proyecto.

El edificio del tanatorio adopta una configuración más cerrada hacia la calle, garantizando la privacidad necesaria para su funcionamiento. En contraste, el edificio de servicios presenta una mayor apertura hacia el espacio público.

Esta dualidad permite equilibrar la relación entre intimidad y presencia urbana, una cuestión central en la arquitectura funeraria contemporánea.

Los materiales empleados —hormigón visto, madera, cerámica y vidrio— refuerzan el carácter sobrio del edificio y aportan una atmósfera serena acorde con el uso del equipamiento.

La plaza interior: el corazón del proyecto

El elemento más significativo del conjunto es la plaza interior elevada, concebida como un espacio público que estructura el acceso al tanatorio.

Situada aproximadamente 1,5 metros por encima del nivel de la calle, esta plataforma surge como respuesta a las preexistencias del solar y actúa como un gran podio que unifica el complejo. Desde este punto se organizan los recorridos hacia los diferentes espacios del edificio.

Más que un simple vestíbulo exterior, la plaza funciona como un pequeño parque urbano dentro de la manzana, un espacio de transición entre la ciudad y el interior del equipamiento.

La vegetación, la escala contenida del espacio y la relación directa con los edificios generan una atmósfera tranquila que acompaña el recorrido de los visitantes.

Espacios pensados para acompañar

El programa del tanatorio incluye oratorios de diferentes capacidades, salas de vela organizadas alrededor de espacios luminosos para las familias y diversas áreas exteriores vinculadas a la plaza interior.

Los recorridos están cuidadosamente organizados para separar los diferentes flujos de uso y garantizar tanto la funcionalidad del edificio como la intimidad de los usuarios.

La arquitectura busca ofrecer espacios claros, luminosos y serenos, capaces de acompañar a las personas en un momento emocionalmente complejo.

Un nuevo equipamiento urbano para Barcelona

Más allá de su función específica, el Nuevo Tanatorio de Sancho de Ávila se plantea como una pieza urbana integrada en el tejido del Poblenou.

El proyecto no sólo resuelve un programa funcional complejo, sino que introduce nuevos espacios de relación y transición entre arquitectura, paisaje y ciudad.

De esta manera, el edificio transforma la tipología tradicional del tanatorio en un equipamiento contemporáneo que combina dignidad institucional, calidad espacial y sensibilidad urbana.